En la Universidad Nacional del Litoral la Franja Morada conduce los centros de estudiantes de las facultades de derecho, económicas, ingeniería química, medicina, arquitectura, veterinaria, agronomía, y asimismo de la escuela de sanidad. El Movimiento Nacional Reformista (MNR) está al frente de los centros de Bioquímica y de Ciencias Hídricas. Como Frente Octógono este año ganamos por tercera vez sucesiva el centro de estudiantes de Humanidades y Ciencias, la Lista Naranja conduce el centro de estudiantes del Instituto Superior de música. La Mella es la conducción del Centro de estudiantes de Trabajo Social. En las secundarias de la UNL en la urbe de Santa Fe, Quimera prácticamente duplicó los votos de la Franja Morada en la Escuela Industrial Superior, quedando al frente del CEEIS y Utopia volvió asimismo a ganar el centro de la ESSUNL.

Octógono
Foto Diario El Litoral

Por Milagros Monserrat (*)

 

Estos son los resultados electorales que muestran pocos cambios en lo que se refiere a la representación política estudiantil, no obstante, sabemos que falta poco a fin de que concluya el año y es preciso efectuar un balance que los piense en cuestiones considerablemente más grandes. A la vista de un dos mil dieciocho atravesado por una crisis económica de graves dimensiones y los coherentes enfrentamientos sociales, políticos y sindicales, resulta apropiado apuntar su causa y origen en las políticas impulsadas por el Gobierno Nacional. Y es que desde el dos mil quince el Poder Ejecutivo efectúa un increíble ajuste sobre los derechos de millones de personas, recorta presupuestos, trasfiere ingresos desde los ámbitos populares y la clase media argentina cara un poco a poco más concentrado conjunto de adinerados. La Educación Pública no resultó indemne, el ajuste llegó a través de la pérdida de poder adquisitivo de los sueldos y las becas de apoyo para el alumnado, como asimismo el recorte en los presupuestos para investigación y la humillación del Ministerio en Segregaría de Ciencia y Técnica. 

 

Sin embargo, el poder produce su resistencia. En todas y cada una de las esferas de la sociedad se generan esquemas que dejan enfrentar los embates del ajuste neoliberal. La organización popular asimismo se hace presente en la Universidad Nacional del Litoral. Después de las distintas medidas de fuerza que llevó adelante el gremio enseñante ADUL a lo largo del primer semestre del año, medidas que, como estudiantes, acompañamos, salimos a la calle para proponer la necesidad de frenar el ajuste.

 

En el segundo semestre, todavía con las igualiarias sin resolverse, el enfrentamiento, naturalmente, se aguzó. El cuatrimestre no arrancó, tuvimos 5 semanas de paro y la necesidad nos forzó a progresar y robustecer nuestra organización: primero una bicicleteada en las puertas de Rectorado, con una reunión en la Capacitad de Humanidades y Ciencias en la que se decidió el estudiantazo y vigilia del veintidos de Agosto en las puertas del centro político de nuestra Universidad. Entonces, con las tomas de FHUC, FADU, ISM, y  FICH se alcanzó el nivel más culminante de movilización estudiantil del siglo veintiuno en la urbe. Estos hechos políticos insólitos en la historia de la UNL, “hija de la reforma de 1918”, fueron atacados y desacreditados por las autoridades a quienes, a cien años de esa gesta histórica, les molesta que nos organicemos, no solo para no perder lo conquistado, sino más bien para proseguir avanzando. Ese avance puede ser lento, mas sabemos que la Universidad que tenemos no es aquella que soñamos, que precisamos y ansiamos, de ahí que, vinimos a desplazar sus cimientos. Como lo hizo el movimiento de mujeres en la Argentina que movió el tablero de la política en este país. La marea feminista se metió asimismo en las facultades, y todas y cada una nos dimos cuenta en las tomas, en las reuniones, en las marchas, que ya no somos exactamente las mismas. Las pibas pusimos la voz y el cuerpo y discutimos asimismo la forma de estar en los espacios universitarios, en la FHUC convivimos entre compañeres 15 días, con les cumpas de FADU y de otras facultades, con cumpas de organizaciones sociales, aprendimos, asimismo, desde otra relación con nuestres docentes que otra universidad es posible. 

 

Fuimos protagonistas y testigos de este proceso político, sin embargo, en la UNL la mayor parte de los Centros de Estudiantes prosiguen bajo la conducción de la agrupación que es la pata universitaria de Cambiemos, la Franja Morada. De esta agrupación proceden líderes políticos como José Corral, Albor Cantard (ex- rector de la UNL), y Josefina Mendoza, primer presidente mujer de la FUA.  

 

La Franja Morada gana, el alumnado la vota, eso es indiscutible. No obstante, las elecciones, una vez por año, son el único instante donde esta agrupación habilita una mínima discusión política en su alegato. El resto del año la política desaparece. Las resoluciones daría la sensación de que se diesen por arte de birlibirloque. La interpelación a nuestres compañeres estudiantes se efectúa, no como lo que somos, pares, sino más bien desde una situación jerárquica. Se nos habla a les estudiantes desde arriba cara abajo. Representantes y representados adoptan dócilmente sus lugares asignados. Mas esto no es el resultado de un alumnado apático, es la consecuencia buscada por años de un manejo de la Universidad tal y como si fuera propiedad de una elite que busca perpetuarse por siempre.

 

Con el silencio cómplice de la mayor parte de los centros de estudiantes resulta fácil para las autoridades de nuestra universidad poner en funcionamiento el aparato institucional para hacer pasar un mediocre sistema de becas por un compromiso con la educación pública, un dominio hegemónico por un cogobierno democrático. Las autoridades de la UNL precisan centros de estudiantes dirigidos por la Franja Morada, que no pone en lona de juicio el manejo de los fondos, que no discute el modelo de universidad, que no piensa en las grandes mayorías del pueblo argentino.

 

Somos muches quienes hacemos y combatimos por algo diferente. Por el hecho de que votar para renovar representantes es condición precisa mas no suficiente para adquirir el loable adjetivo de democrático. Movernos desde esa democracia cara una real democratización de la UNL es nuestro deseo. De la democracia a la democratización, de la política universitaria a la politización del alumnado universitario.  

 

(*)Estudiante de la licenciatura en ciencia política

Responsable regional litoral del Movimiento Universitario Evita