Son normativas sobre pequeños y adolescentes con TDAH, personas mayores, control de la diabetes y tecnologías sanitarias. En ciertos casos son correcciones parciales y en otros bloqueos totales. Son parte de un bulto aprobado en la Legislatura a fines de noviembre.

Lifschitz firma
Miguel Lifschitz

Por Gustavo Castro

 

El gobernante Miguel Lifschitz firmó el veintiuno de diciembre pasado 4 decretos, a los que accedió Diario Santa Fe, que poseen vetos totales o bien parciales a leyes referidas a temáticas de Salud que fueron aprobadas en la Legislatura el veintinueve de noviembre, en el cierre del periodo de sesiones ordinarias.

 

Uno de los casos es el de la creación del Sistema de Protección Integral para pequeños y adolescentes que sufren Trastorno por Déficit de Atención con o bien sin hiperactividad (TDAH). La normativa disponía en su artículo 6° que la Autoridad de Aplicación (los ministerios de Salud y Educación) tenía entre sus funciones la “prevención, detección precoz, atención, orientación y tratamiento gratis a los pequeños y adolescentes que sufren TDAH” y “poner a predisposición el tratamiento profesional y/o medicamentoso conforme a la terapia prescripta”. Estos 2 aspectos figuraban en los artículos a) y y también), que fueron vetados, puesto que la cartera sanitaria “entiende recomendable conceder las posibilidades previstas en la ley, solo a aquellos pequeños y adolescentes que no cuenten con otra cobertura social”, conforme se lee en los considerandos del decreto n.º cuatro mil ciento setenta.

 

La otra ley que fue corregida es la de Promoción y Protección Integral de las Personas Mayores. De pacto a la perspectiva oficial, que se expone en el decreto n.º cuatro mil ciento treinta y uno, la Autoridad de Aplicación no puede ser el ministerio de Salud pues “implica un retroceso en lo relativo a la concepción actual de la vetustez, la que es considerada como un proceso biológico, sicológico, fisiológico y social, y que ha encontrado recepción en los tratados internacionales incorporados a nuestra Constitución Nacional”. Por ese motivo, se le da esa responsabilidad a la cartera de Desarrollo Social.

 

Las 2 leyes sobrantes que recibieron el veto del gobernante fueron de manera directa a la guillotina. Es lo que le ocurrió a la creación de la Agencia Santafesina de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ASETS). Para el gobierno, conforme el decreto n.º cuatro mil ciento veintinueve, las funciones de ese organismo “se hallan ya contempladas en la Dirección Provincial de Calidad y Evaluación Sanitaria como en la Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud”, lo que “implicaría una superposición de funciones, y una generación de estructuras redundantes que no cumplirían con los objetivos de la misma”, además de que “se corre el peligro de perder uniformidad en la evaluación” y esto “e implicaría perder de vista una de las sus bases, que es el análisis de las tecnologías basándonos en la patentiza científica”.

 

También pasó a mejor vida la normativa cuyo texto disponía que “los establecimientos de producción, fabricación o bien manufactura de productos alimentarios deberían poner de forma inteligible en la información nutricional de las etiquetas, envases y envoltorios de cada producto alimentario, los porcentajes pertinentes al valor de índice Glucémico (IG) que contienen”. En el decreto n.º cuatro mil ciento treinta, Lifschitz y su ministro Pablo Farías advierten que la capacitad del Ejecutivo provincial se limitará a los comestibles elaborados en nuestra provincia no pudiendo extenderse a los elaborados en otras provincias que se comercialicen en Santa Fe, lo que resta eficiencia a los objetivos buscados”. Consideran asimismo que el indicador “no cumple” como “estrategia de información masiva”. Y precisan que ese número “no es determinado solamente por el comestible en sí, sino cambia sensiblemente con relación a peculiaridades extrínsecas al mismo: la manera del comestible (pedazos grandes o bien pequeños), la textura (al dente o bien pasado), la temperatura a la que se ingiere, el agregado de otros nutrientes (salsa rica en grasas, por poner un ejemplo), el tiempo de cocción y de masticación, el volumen del contenido gástrico y otros factores que lo alteran sensiblemente”.