El titular del órgano jurídico del gobierno provincial, Pablo Saccone, dejó por escrito múltiples objeciones sobre la realización de la errada convocatoria. Lo hizo exactamente el mismo día, horas ya antes, de que Lifschitz anunciase que la bajaba. Contrataciones a dedo, integración discrecional de autoridades de mesa, delegación irregular de responsabilidades del gobernante, votantes impedidos por la Constitución, entre otros muchos reproches.

Lifschitz gabinete final
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Por Gustavo Castro

 

El Fiscal de Estado de la provincia, Pablo Saccone, firmó el nueve de mayo el dictamen n.º ciento cincuenta y cinco referido a la consulta sobre la reforma constitucional, entonces caída en desgracia, en el que incluye múltiples objeciones respecto de su formato de ejecución.

 

El documento, al que tuvo acceso Diario Santa Fe, fue firmado horas ya antes del anuncio del gobernante Miguel Lifschitz de que la consulta no se haría. Primer dato: el derrumbe se decidió de un instante para el otro o bien estaba solo en el círculo más íntimo del líder. Esta conclusión se desprende de la verificación a través de el escrito de Saccone de que el trámite administrativo proseguía a todo vapor, más todavía teniendo presente de que el funcionario no tiene intenciones de neutral: ocupó diferentes cargos políticos en la municipalidad de Rosario a lo largo de múltiples gestiones socialistas, desde mil novecientos noventa y cinco a dos mil once, cuando se incorporó a la Provincia en el presente rol.

 

Consulta Reeforma

 

En el dictamen, antes de nada, Saccone se preocupa por dejar aclarado que “la resolución de convocar a una Consulta Popular referida a la necesidad y conveniencia de la revisión y reforma de la Constitución Provincial representa una cuestión de alta política y mérito del Poder Ejecutivo que se presenta como un aspecto no revisable, por razones de competencia, por la parte de esta Fiscalía de Estado”.

 

Pero posteriormente abunda en reproches sobre el armado de la errada votación, así sea con razonamientos propios o bien haciendo suyas creencias de instancias técnicas del Estado santafesino. Como el texto está en escrito en enigmático –y diplomático- idioma leguleyo, con citas y referencias no aclaradas para el común de los mortales sobre leyes, decretos y dictámenes, se procurará acá hacer una traducción al castellano básico.

 

Uno de los puntos objetados está relacionado con la pretensión de eludir licitaciones y avanzar en contrataciones directas con el razonamiento de la emergencia. Saccone responde que hubo tiempo preciso para tomar las previsiones del caso. El decreto de convocatoria a consulta fue firmado por Lifschitz en el mes de diciembre del año pasado.

 

En exactamente el mismo sentido, el diseño administrativo de la votación incluía la delegación total de las contrataciones en el secretario de Tecnologías de Administración, Ignacio Tabares. El Fiscal de Estado mantiene que todavía en casos singulares, el gobernante debe poner su firma si bien sea en las resoluciones de mayor magnitud.

 

Además, la propuesta oficial proponía salvedades en las reglas de integración de personal, en concreto aquellas que demandan “idoneidad requerida para hacer las tareas”, que debe acreditarse por la vía de “evaluaciones de Antecedentes y/o de Conocimientos y/o de Habilidades”. El funcionario advierte que “no se explicitan acabadamente” las razones para esta gambeta, que incluye nada menos que a las autoridades de mesa.

 

Por otra parte, hay reproches referidos a la votación en sí misma, en un caso así con una adhesión de Saccone a la opinión jurídica del personal de carrera. Específicamente, la consulta popular preveía la participación de extranjeros, posibilidad que está vedada por la Constitución de la provincia en tanto habilita ese derecho solo en elecciones municipales. Y asimismo había una contradicción: los ciudadanos podían votar en la consulta popular, que es opcional, sin precisar hacerlo en el comicio general, que es obligatorio.

 

Estos puntos, entre otros muchos, conforman el leño crítico del dictamen y forman el dato novedoso, en contraste a la opinión válida sobre la consulta y su realización, que es previsible. Probablemente el gobernante tomó la resolución de bajarla por otras razones mas sin dudas la opinión de Saccone no asistió a mantenerla.