Así llamó a Eva Perón un funcionario de la localidad de Álvarez, al sur de la provincia de Santa Fe. Ciertos medios prefirieron titular “polémica” al charlar de lo que produjeron estas expresiones. Controvertido es ponerle pasas de uva al pastel de carne. Esto es sexismo, clasismo y antiperonismo puro y las feministas, ciertas cuantas, tenemos algo para decir a este respecto.

Eva en Malla
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Por Mariana Steckler (@marianasteckler ) 

 

Leer la historia del peronismo es como prepararse para hacer gimnasia, hay que entrar con ganas, energía, bien despiertxs y dispuestxs a leer entre líneas. Buscar para examinar por otros lados, adivinar, inferir, hacer de cuenta que no leímos esa ostensible interpretación ruin o bien malvada cuando debió describir un hecho, hacer de cuenta que sí cuentan las historias mínimas que retratan el instante, que sostienen y dan forma a los contextos.

 

Leer la historia de las mujeres peronistas, desde Eva para aquí, es como acudir a una clase de boxeo, aparte de entrar con ganas y energías hay que ir dispuestxs a sortear, machete en mano, un sinnúmero de maleza que las tapa, las invisibiliza, las desdeña y las procura expedir al olvido no sin ya antes desviarlas al purgatorio.

 

Esa maleza se interpone en el camino de los hechos, nos impide conocer qué realmente sucedió, o bien si sucedió algo, o bien si alguna mujer participó o bien protagonizó y qué consecuencias tuvo. ¿Cuántas batallas va a haber debido enfrentar? ¿A cuánta cosa va a haber debido abandonar? ¿Qué afirmaban de ella, de qué forma la miraban? ¿Cuánto le costó a nivel personal y cariñoso?

 

Somos sujetos y siempre y en toda circunstancia va a haber una interpretación de los hechos, ¿mas sabemos si esa mirada que narra está teñida de menosprecio o bien le resulta indiferente o bien lo mueve “el amor y la igualdad”? En ocasiones verdaderamente sí. Es el caso de Daniel Omar Barrile, del área de Tránsito de la comuna de Álvarez, al sur de la provincia de Santa Fe. Este funcionario escupió 2 palabras para “describir” a Eva Perón, la llamó ramera y reventada.

¿A quién le habla, Barrile? A otrxs como , odiadorxs. Bastante difícil argüir en clave de contestación. Dejar en patentiza su menosprecio y sexismo semeja ser lo mejor y único en estos casos.

 

“En un país donde se generan cientos y cientos de femicidios, donde la mujer lucha por la equidad, las palabras empleadas por este funcionario contra la portaestandarte de los humildes no son casualidad y connotan misoginia, sexismo y una singular construcción estigmatizante contra las mujeres y en especial contra el pueblo peronista”, reza el comunicado de la Segregaría de la Mujer del PJ últimamente publicado.

 

Nada más para añadir. O bien quizá sí: más amor y menos Barriles, a menos que sean de cerveza.

 

 

 

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